lunes, 4 de julio de 2011

HABITANTES: El Voyeur

Son innegables los cambios sociales que las nuevas tecnologías están promoviendo en los pocos años que lleva recorrido el siglo XXI. La esfera que ha sufrido una modificación más severa es la de las relaciones humanas. Es redundante insistir una vez más en la gran ventana al mundo que constituye internet, dando rango de cosmopolitas domésticos a cada uno de sus usuarios, independientemente de dónde habiten éstos.

Pero ¿cómo modifican estas nuevas tecnologías los espacios: las ciudades, sus calles, sus plazas, sus casas? Los espacios públicos tienden a vaciarse y devienen meros lugares de paso. Las grandes ciudades que en el siglo pasado conquistaron el título de cosmopolitas han quedado reducidas a “encantadoras escenografías” -en el peor sentido de la expresión- por la que los habitantes se desplazan rápidamente hacia sus refugios de intimidad. Paradójicamente, mientras internet derrumba muros y nos permite intercomunicarnos a distancia, conceptos como el de vecindad desaparecen por completo, levantando nuevos muros alrededor de nuestros monitores que nos aíslan de lo que pasa a dos metros de nosotros.

En este ambiente urbano en el que prima el individualismo y se resguarda el espacio privado y la intimidad, acomete su denostada labor el voyeur.

El voyeur es un estricto espectador en la “encantadora escenografía”. Se atrinchera en los bancos de los sucedáneos de parques que proliferan en nuestras ciudades, habita esas zonas de nadie en que se han convertido las plazas. Sus miradores son la parada del autobús, el metro, la cola del supermercado… ¿Qué busca?, ¿disfruta contemplando la intimidad erótica de las parejas?, ¿las lenguas, las caricias crispadas y los ojos cerrados? No. Su concepto de erotismo es otro. Disfruta contemplando otras intimidades: esos pequeños gestos que nos delatan y nos dejan desnudos ante los demás.

Sin duda alguna, para el mirón postmoderno, la agudeza consiste en saber mirar. No le interesa la vida de los demás: odia las generalidades. Le fascina observar cómo la chica que está sentado junto a él en el autobús se recoge el mechón de pelo detrás de la oreja cuando habla con su novio por el móvil; porque no se lo recoge igual cinco minutos después, cuando habla con una amiga. Él es una cámara con el obturador abierto, pasiva, minuciosa que acaba de retratarla.

Pero, a veces, el voyeur observa desde la ventana la calle que es como un pozo. Se ilumina la pared de enfrente: un hombre lustra unos zapatos negros con un extraño mohín, ése que tienen los hombres descorazonados por el gris del asfalto y la rutina de café con prensa deportiva. El voyeur, a través de la actividad y del gesto, puede ver como es la vida de ese hombre que, de pronto levanta la cabeza. Las miradas se mezclan y confunden. Se establece un juego de espejos en el que el observador es el observado y en el que uno se reconoce en otro. El pudor obliga al voyeur a correr la cortina y alejarse de la ventana. El voyeur, igual que todos nosotros, también teme ser desnudado.

sábado, 2 de julio de 2011

domingo, 22 de mayo de 2011

domingo, 15 de mayo de 2011

LISTA PARA IR DE PASEO




Yo ya tengo preparado mi bolso favorito para este verano. Viendo el resultado final, tiene algo "eschertiano". Gracias a la ayuda de mi madre, le he podido poner un bolsillo interno con cremallera y otro en la parte exterior que cierra con velcro. Así que, está tarde me lo colgaré y me iré de paseo. Que paséis una estupenda tarde de domingo.


viernes, 29 de abril de 2011

HOMENAJE A AUGUSTO MONTERROSO




Es una tarjeta desplegable, pero no os puedo enseñar el interior porque se ha extraviado en la mudanza, así que... que vuele la imaginación!



martes, 26 de abril de 2011

¡ VOLVER A EMPEZAR !








Después de dejar mi vieja casa desnuda de poster, fotos, libros, libros y más libros; éste es el aspecto en que quedó la pobre. Pero afortunadamente ya estoy prácticamente instalada de nuevo y con un poco más es espacio, lo que me permite poner un poco de orden en mi entorno y en mi cabecita.


Hoy por fin he podido atender un poco al super lote que me envió Merche (gracias, gracias, gracias, tu regalo va en camino). La camiseta ha sido un éxito, así que ya te escribiré para encargarte una para el cumple de Anita. La mía la he nombrado "camiseta de la suerte"; dado el modo como llegó a mí, no podía ser de otro modo. Me encantan las postales de OFICIO con las ilustraciones GROSSOMODO, en la foto no se ven bien, pero es que una de las víctimas de esta mudanza ha sido el cable de la cámara digital y por eso he tenido que sacar esa imagen con el móvil.






sábado, 2 de abril de 2011

INMINENTE MUDANZA




Después de una dura semana para toda la familia, en la que Merche de Grossomodo me dio una pequeña gran alegría; hoy dedico la mañana a reencontrarme con algunos de mis libros favoritos, ahora que tengo que prepararlos para la inminente mudanza.



Una colección de uno de mis favoritos: Felisberto Hernández, uruguayo, pianista y autor de cuentos poéticos, llenos de ironía... en fin, os lo recomiendo.



Este volumen es de los que yo denomino "raros", y que Borges denominaría como "infame", de Akutagawa Ryunosuke, traducido por Vicente Gaos en el año 1.961 e ilustrado por José Paredes Jardiel.